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Sector vidrio

Cómo se calcula el precio de un vidrio a medida

13 de agosto de 2026 7 min de lectura

Largo por ancho por tarifa es la cuenta que hace el cliente, y casi nunca es la que sale en la factura. Entre medias están el metro cuadrado mínimo, el redondeo, las manufacturas y la merma. Te contamos cómo se calcula de verdad.

Un cliente pide un vidrio de 43 × 27 centímetros y hace su cuenta: 0,12 metros cuadrados por la tarifa. Le sale un precio ridículo, y cuando recibe el presupuesto no lo entiende. No es que le estén cobrando de más: es que el precio de un vidrio a medida casi nunca sale de multiplicar largo por ancho.

Esto no es un truco del sector. Es que cortar una pieza pequeña de una plancha grande consume plancha, tiempo de mesa y un residuo que hay que pagar y retirar igual. Aquí está lo que entra de verdad en ese precio, y por qué conviene que lo calcule el programa y no una hoja de cálculo con las fórmulas de alguien que ya no trabaja aquí.

El metro cuadrado mínimo facturable

Es la primera fuente de discusiones con el cliente. Casi toda la tarifa del vidrio plano tiene un mínimo por pieza: por debajo de cierta superficie, se factura ese mínimo aunque la pieza sea más pequeña. Los valores más habituales están entre 0,25 y 0,5 metros cuadrados, y cambian según el tipo de vidrio y el proveedor.

El motivo es sencillo: una pieza de 0,12 metros cuadrados no cuesta la mitad que una de 0,24. La manipulación, el corte, el canteado y el transporte cuestan prácticamente lo mismo. El mínimo es lo que evita que las piezas pequeñas se hagan a pérdida.

El error clásico es aplicar el mínimo a mano, pieza a pieza. En un presupuesto de treinta piezas para una obra, cualquiera se salta dos o tres, y ahí se va el margen sin que nadie sepa por qué.

El redondeo de medidas

Además del mínimo, muchas tarifas redondean las dimensiones hacia arriba antes de calcular la superficie: a múltiplos de un centímetro, de cinco, o al tramo que marque el proveedor. No es lo mismo facturar 43 × 27 que 45 × 30, y sobre cien piezas la diferencia es real.

Cada casa lo aplica a su manera, y ahí está el problema de tenerlo en la cabeza de una persona en vez de en el programa: cuando esa persona está de vacaciones, los presupuestos salen con otro criterio.

Las manufacturas, que no van por metro cuadrado

El vidrio se corta, pero además se trabaja. Y cada trabajo se tarifa de una manera distinta, que es justo lo que un programa genérico de facturación no sabe hacer:

  • Canteado, pulido y biselado: por metro lineal de perímetro, no por superficie.
  • Taladros y muescas: por unidad, y a veces con precio distinto según el diámetro.
  • Templado: por metro cuadrado, con su propio mínimo, y condiciona el resto (un vidrio templado ya no se puede cortar ni taladrar después).
  • Laminado: por composición, y hay que contar el espesor real del conjunto, no el del vidrio suelto.
  • Serigrafía, arenado y mateado: por superficie tratada, que no siempre es la superficie de la pieza.
  • Cantos matados por seguridad: a veces incluidos en la tarifa, a veces no. Conviene que el programa lo diga y no la memoria.

La merma: el coste que casi nadie presupuesta

De una plancha salen las piezas que salen, y el resto es recorte. Ese recorte se ha pagado al proveedor, ocupa sitio y cuesta dinero retirarlo. Si el precio de venta no lo contempla, el margen que ves en el presupuesto no es el que acaba en la cuenta.

El porcentaje razonable depende de la mezcla de trabajo: en piezas grandes y repetidas puede quedarse en poco; en trabajo de mostrador, con medidas sueltas y todas distintas, se dispara. Lo importante no es acertar el número al decimal, sino que el número exista, esté en el programa y se revise una vez al año con los datos reales.

Aquí es donde un optimizador de corte devuelve dinero contante: aprovechando mejor la plancha, la merma baja, y ese ahorro va directo al margen. Lo tratamos aparte en la guía de optimización de corte, porque tiene más miga de lo que parece.

Una cuenta completa, con números

Un vidrio de 43 × 27 centímetros, con tarifa de 45 euros el metro cuadrado, mínimo de 0,25 metros cuadrados, canteado a 6 euros el metro lineal y dos taladros a 3 euros:

  • Superficie real: 0,43 × 0,27 = 0,116 m². Por debajo del mínimo, así que se factura 0,25 m².
  • Vidrio: 0,25 × 45 = 11,25 euros.
  • Perímetro: (0,43 + 0,27) × 2 = 1,40 metros lineales. Canteado: 1,40 × 6 = 8,40 euros.
  • Taladros: 2 × 3 = 6 euros.
  • Total: 25,65 euros, frente a los 5,22 euros que salían de multiplicar largo por ancho por tarifa.

Por qué esto no debería estar en una hoja de cálculo

Casi todas las cristalerías empiezan con un Excel que hace estas cuentas, y funciona. El problema aparece después: sube el vidrio y hay que tocar veinte hojas; el cliente pide el mismo trabajo del año pasado y nadie encuentra el presupuesto; alguien copia una fórmula mal y durante tres meses se factura por debajo de coste sin que salte ninguna alarma.

Cuando el cálculo vive en el programa de gestión, la tarifa se cambia en un sitio, el presupuesto se convierte en pedido sin volver a teclear nada, y el albarán y la factura salen con los mismos números. Y si un cliente discute un precio, se puede abrir el presupuesto y enseñarle de dónde sale cada línea.

Cómo lo resuelve Squalus

Nuestro ERP para cristalerías lleva casi 50 años en el sector del vidrio y calcula el precio como se calcula de verdad: tarifas por tipo de vidrio con su mínimo facturable y su redondeo, manufacturas con su propia forma de tarifar, y el precio al vuelo mientras escribes el presupuesto.

Del presupuesto sale el pedido, del pedido el albarán y del albarán la factura con Verifactu, sin teclear los mismos datos tres veces. Y como los precios están en el programa y no en la cabeza de nadie, el presupuesto sale igual lo haga quien lo haga.

Si quieres hacer la cuenta ahora mismo sin instalar nada, tenemos una calculadora de metros de vidrio abierta y sin registro. No te va a resolver el negocio, pero sí una discusión con un cliente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué me cobran más metros de los que mide el vidrio?

Por dos motivos que suelen ir juntos: el metro cuadrado mínimo facturable (habitualmente entre 0,25 y 0,5 m² según el tipo de vidrio) y el redondeo de medidas que aplica la tarifa. Una pieza pequeña consume casi el mismo trabajo que una mediana, y el mínimo es lo que evita que se haga a pérdida.

¿Las manufacturas se cobran por metro cuadrado?

No, y ese es el error más frecuente. El canteado y el pulido van por metro lineal de perímetro, los taladros y las muescas por unidad, y el templado por metro cuadrado pero con su propio mínimo. Cada trabajo tiene su forma de tarifar.

¿Cuánta merma hay que meter en el precio?

Depende del tipo de trabajo: en piezas grandes y repetidas es baja, y en trabajo de mostrador con medidas todas distintas sube bastante. Más que acertar el porcentaje exacto, lo importante es que esté contemplado en el precio y se revise una vez al año con los datos reales de compra y venta.

¿Puedo llevar esto en Excel?

Se puede empezar así y mucha gente lo hace. El problema llega al cambiar tarifas (hay que tocar todas las hojas), al buscar un presupuesto antiguo y, sobre todo, cuando alguien copia una fórmula mal: se factura por debajo de coste durante meses sin que nada avise.

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