Por qué una ingeniería no encaja en un ERP normal
Casi todo el software de gestión del mercado está pensado para quien vende unidades: entra un pedido, sale un albarán, se factura y el margen se sabe en el momento, porque el coste del artículo estaba en la ficha. Una ingeniería no funciona así. Lo que vende es un proyecto, y el coste de un proyecto no está en ninguna ficha: se va formando mes a mes con horas de gente, desplazamientos, subcontratas y compras, y no se conoce del todo hasta que termina.
De ahí sale el problema que se repite en casi todos los estudios técnicos: se sabe perfectamente lo que se ha facturado y muy mal lo que ha costado hacerlo. Y como la materia prima son horas de personas, si esas horas no se imputan a un proyecto concreto, el margen deja de ser un dato y pasa a ser una impresión. Lo normal entonces es descubrir el proyecto que perdió dinero cuando ya se han hecho otros tres parecidos.
El segundo desajuste es el calendario. Un proyecto se cobra por hitos o por certificaciones, así que lo facturado, lo ejecutado y lo cobrado son tres cifras distintas que casi nunca coinciden en el tiempo. Un programa que solo sepa emitir facturas te enseña una de las tres y te deja las otras dos en una hoja de cálculo.














