Saltar al contenido principal
    Sector vidrio

    Mamparas de ducha: presupuestar y montar sin sorpresas

    16 de agosto de 2026 7 min de lectura

    Es de los trabajos más rentables de una cristalería y también de los que más veces obligan a volver. Casi siempre por lo mismo: se presupuestó con la medida del hueco y el baño no es un hueco recto.

    La mampara a medida tiene todo lo que hace bueno a un trabajo: margen razonable, cliente particular que decide rápido y un producto que se ve. Y tiene una trampa: se monta en el sitio menos regular de una casa.

    Un baño reformado hace treinta años, con alicatado sobre alicatado y un plato que se puso a ojo, no es un rectángulo. Y el vidrio templado, que es el que se usa, no admite ni un retoque una vez fabricado.

    Lo que hay que medir de verdad

    Tomar el ancho del hueco y llamarlo medida es la causa número uno de tener que refabricar. Lo que hace falta:

    • Ancho arriba, en medio y abajo. En un alicatado nunca coinciden, y la diferencia entre el mayor y el menor decide si hace falta perfil de compensación.
    • El nivel del plato o de la bañera, con nivel de verdad y no a ojo. Un plato con caída hacia el desagüe es lo normal; lo que hay que saber es cuánta.
    • El plomo de las paredes. Una pared que se abre hacia arriba obliga a un perfil que absorba esa diferencia, y eso cambia el presupuesto.
    • Los obstáculos: grifería, repisas, el borde de la bañera, una ventana. La hoja tiene que poder abrirse del todo sin chocar, y eso se comprueba con la medida en la mano, no imaginándolo.
    • Por dónde entra el vidrio. Una hoja fija de dos metros tiene que pasar por la puerta del baño y por el pasillo. Parece una tontería hasta el día que no pasa.

    El vidrio y los herrajes

    En mamparas se usa templado, y por un motivo concreto: si rompe, lo hace en granos pequeños de canto romo. Es exactamente lo que quieres a un metro de alguien descalzo y mojado.

    Y con el templado hay que recordar siempre lo mismo, porque aquí duele especialmente: todos los taladros, muescas y cantos se hacen antes de templar. Si la medida está mal o falta un agujero para una bisagra, no hay arreglo posible: se vuelve a fabricar la hoja entera y el plazo empieza de cero.

    Por eso, en este trabajo más que en ningún otro, la plantilla de herrajes tiene que estar decidida antes de mandar a fabricar. Cambiar de modelo de bisagra a mitad de camino significa una hoja nueva.

    Lo que hay que decirle al cliente antes

    Tres cosas que evitan casi todas las discusiones al terminar, y que cuestan treinta segundos en la visita:

    • Que va a haber holguras. Entre el vidrio y la pared hay una junta, y en un baño torcido esa junta se ve más en un lado que en otro. Enseñárselo en la pared con el dedo es mejor que explicarlo con palabras.
    • Que el vidrio se marca con la cal. No es un defecto: es agua dura. Si le ofreces un tratamiento antical, que sepa qué hace y qué no, porque el que espera que no haya que limpiar nunca vuelve contento.
    • Que el silicona necesita curar. Si se ducha esa misma noche, se despega. Decirlo al terminar, y a ser posible también por escrito en el albarán.

    Por qué se vuelve dos veces

    Las causas, por orden de frecuencia, y todas evitables en la visita de medición:

    • El plato no estaba puesto todavía. Se midió sobre la obra a medias y cuando llegó el plato, cambió la altura.
    • Faltaba un herraje o vino el que no era. El pedido de vidrio y el de herrajes van por caminos distintos y nadie comprobó que llegaran los dos.
    • No estaba el alicatado terminado. Un centímetro de plaqueta cambia el ancho.
    • El taladro no coincidía con el refuerzo de la pared. En pared hueca o con placa de yeso hay que saber dónde agarrar antes de decidir dónde van los anclajes.

    La conclusión práctica es incómoda pero ahorra dinero: en obra nueva o en reforma, la medición definitiva se hace con el plato colocado y el alicatado terminado. Medir antes es presupuestar, no fabricar.

    Cómo lo resuelve Squalus

    El operario que va a medir lleva el aviso en el móvil con la dirección y el teléfono, anota las medidas allí mismo con la composición y los herrajes, hace las fotos del baño y recoge la firma del cliente. Esas fotos son las que resuelven la mitad de las dudas cuando la hoja se está fabricando.

    De ahí sale el presupuesto con el precio calculado por tu tarifa, y el pedido con sus manipulados, sin que nadie vuelva a teclear una medida. Y si hay una segunda visita, queda registrada en el mismo aviso, que es como se acaba sabiendo cuánto cuestan de verdad estos trabajos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué hay que medir para una mampara de ducha?

    Ancho arriba, en medio y abajo (en un alicatado nunca coinciden), el nivel del plato o la bañera, el plomo de las paredes, los obstáculos como grifería o repisas, y por dónde va a entrar el vidrio hasta el baño. Con solo el ancho del hueco no se puede fabricar.

    ¿Por qué las mamparas son de vidrio templado?

    Porque al romperse se deshace en granos pequeños de canto romo, que es lo que quieres a un metro de alguien descalzo y mojado. La contrapartida es que no admite ningún retoque después: taladros, muescas y cantos van antes del horno, y un error obliga a rehacer la hoja entera.

    ¿Cuándo hay que tomar las medidas definitivas?

    Con el plato colocado y el alicatado terminado, nunca antes. Medir con la obra a medias sirve para presupuestar, no para fabricar: un centímetro de plaqueta o un plato que sube cambian la medida, y en templado eso significa rehacer la pieza.

    ¿Cuánto hay que esperar para usar la ducha tras el montaje?

    Lo que necesite la silicona para curar según su fabricante. Conviene decírselo al cliente al terminar y dejarlo por escrito en el albarán, porque quien se ducha esa misma noche despega el sellado y la visita de vuelta la pagas tú.

    ¿Hablamos de tu proyecto?

    Te atiende directamente quien desarrolla el software, y te contestamos lo antes posible.

    5,015 reseñas en GoogleVerlas(se abre en una pestaña nueva)

    Quien ya trabaja con nosotros

    Resenas reales de Google. Hay clientes que llevan mas de 30 anos.

    HU Ingenieros es una empresa de total confianza. Llevo trabajando con ellos más de 25 años, y es difícil encontrar personas más profesionales y, lo más importante, con esa responsabilidad y compromiso con su trabajo, que al final es el funcionamiento de mi empresa.
    Luis González
    Cliente desde hace más de 25 años
    Mi experiencia con esta empresa es excelente. Llevamos trabajando juntos más de 35 años; el programa es muy completo e intuitivo y, si surge cualquier problema, lo intentan solucionar en el momento. Son unos grandes profesionales.
    Clara Jiménez
    Cliente desde hace más de 35 años
    Estoy muy contenta con el programa, sobre todo con el de contabilidad. Siempre contestan y te intentan solucionar el problema. Llevo trabajando con ellos los 20 años que llevo en mi empresa, y muy bien.
    Leonor González
    Software de contabilidad · 20 años

    Gratis y sin registro

    Cuántos metros de vidrio se facturan de verdad

    Calcula los metros facturables de una pieza con el redondeo de medida y el mínimo por pieza aplicados, usando tu propia tarifa. Es la discusión más habitual con el cliente, resuelta.

    Probar la calculadora

    Para seguir leyendo