Tipos de vidrio y cuál poner en cada sitio
La diferencia entre templado y laminado no es cuál aguanta más: es qué pasa cuando se rompen. Y de ahí sale casi toda la decisión de qué vidrio va en cada sitio.
«Ponme un cristal de seguridad» es una de las frases que más se oyen en el mostrador de una cristalería, y casi nunca significa lo mismo para quien la dice que para quien la escucha. Hay dos vidrios de seguridad y son muy distintos entre sí: se comportan diferente, cuestan diferente y no son intercambiables.
Esta guía repasa los tipos con los que se trabaja a diario, con el criterio que de verdad decide: no cuánto aguantan, sino qué ocurre cuando ceden.
Float o recocido: el vidrio de base
Es el vidrio corriente, del que salen casi todos los demás. Se corta, se cantea, se taladra y se trabaja sin problema, y es el más barato.
Su inconveniente está en la rotura: se parte en trozos grandes con aristas cortantes. Por eso, allí donde una persona pueda golpearlo o caer contra él, no es la opción adecuada, y en buena parte de esos casos la normativa de edificación directamente no lo permite.
Templado: rompe en granos, pero no perdona
El templado es float que ha pasado por un horno y un enfriamiento rápido. Eso lo deja con tensiones internas que lo hacen bastante más resistente al impacto y a los cambios de temperatura. Al romperse se deshace en granos pequeños de canto romo, que es lo que lo convierte en vidrio de seguridad.
Dos cosas hay que tener siempre presentes con el templado, y las dos dan disgustos:
- No se toca después de templar. Ni un corte, ni un taladro, ni una muesca: rompería al instante. Todas las manipulaciones se hacen antes, y por eso un error de medida en templado no se arregla, se refabrica.
- Puede romper solo. La llamada rotura espontánea, causada por inclusiones de sulfuro de níquel que estaban en la masa del vidrio y que con el tiempo y la temperatura se expanden. Pasa sin que nadie lo toque, a veces años después de instalarlo. Es poco frecuente pero real, y conviene explicárselo al cliente antes y no cuando ocurra.
Laminado: se rompe y se queda
El laminado son dos o más lunas unidas por una lámina plástica intermedia, normalmente butiral. Al romperse, los trozos quedan pegados a esa lámina: el vidrio se raja pero no se cae ni deja el hueco abierto.
Esa es la diferencia esencial con el templado. El templado se convierte en granos inofensivos que caen; el laminado se queda en su sitio. Por eso, donde alguien pueda caer al vacío o quedar expuesto si el vidrio desaparece, el laminado es la respuesta.
Y trae dos ventajas de propina: mejora el aislamiento acústico y frena la radiación ultravioleta, que es lo que descolora suelos y mobiliario.
Doble acristalamiento: aislar, no resistir
La unidad de vidrio aislante son dos o más vidrios separados por una cámara con aire seco o gas, sellada por el perímetro. Su función es térmica y acústica; no es un vidrio de seguridad por sí mismo, aunque cada una de sus hojas pueda serlo.
Lo que hay que entender es que la unidad se define por su composición completa, y cada elemento hace algo:
- Los vidrios de cada cara, que pueden ser float, templado o laminado según lo que se necesite en cada lado.
- La cámara: su espesor influye en el aislamiento, y a partir de cierto punto ensancharla ya no mejora nada.
- El gas de relleno, habitualmente argón, que aísla mejor que el aire.
- El intercalario, que es el perfil separador. Los llamados de borde cálido reducen la condensación en el perímetro.
- La capa bajo emisiva, que suele ir en una cara interior de la cámara y es la que más baja la transmitancia.
Es importante saber que un doble acristalamiento no se puede recomponer si se empaña: cuando el sello falla y entra humedad, la unidad se sustituye entera. Y que la cara donde va la capa importa: montarla al revés no se ve, pero el vidrio deja de hacer lo que el cliente pagó.
Los de capa: bajo emisivo y control solar
Se confunden con frecuencia y hacen cosas casi opuestas. El bajo emisivo retiene el calor dentro, así que trabaja sobre todo en invierno. El de control solar impide que entre el calor del sol, y trabaja sobre todo en verano. Hay productos que hacen las dos cosas en distinta medida.
Cuál conviene depende de la orientación de la fachada y del clima. En una vivienda con mucho sur y sur-oeste en el centro de España, el problema del verano suele pesar más que el del invierno; en el norte, al revés. Esa es una decisión que merece preguntarse, no resolverse por catálogo.
Para el taller hay un detalle práctico: las capas blandas tienen plazo de almacenamiento y hay que respetarlo, porque un vidrio de capa guardado de más se degrada por los cantos aunque parezca intacto.
Impresos, mateados y espejos
El impreso lleva un relieve que difumina la visión sin quitar luz, y es habitual en baños y separaciones. El mateado, ya sea por ácido o por chorro de arena, consigue un efecto parecido con acabado liso. El espejo es float con una capa reflectante por detrás.
Los tres comparten una particularidad que afecta al taller y al presupuesto: tienen cara y sentido. No se pueden girar libremente al optimizar el corte, y eso reduce el aprovechamiento de la plancha respecto a un incoloro.
Qué se pone en cada sitio
Con lo anterior, las decisiones habituales se explican solas. Estos son los criterios que se usan en la práctica, y conviene tomarlos como punto de partida y no como sustituto de la norma:
- Barandillas y antepechos: laminado, siempre. Es el único que, roto, sigue tapando el hueco. Aquí no es cuestión de preferencia.
- Mamparas de ducha y baño: templado. Aguanta el impacto y, si rompe, lo hace en granos, que es lo que quieres a un metro de alguien descalzo.
- Escaparates y puertas de comercio: depende del riesgo. Templado por resistencia; laminado si además importa que el hueco no quede abierto, por seguridad frente a intrusión.
- Ventanas de vivienda: doble acristalamiento, con la composición según orientación. Y laminado en la hoja interior cuando hay riesgo de caída, como en ventanas hasta el suelo.
- Suelos y peldaños de vidrio: laminado de varias hojas, siempre con cálculo específico. Esto no se resuelve con una regla general.
- Techos y marquesinas: laminado, porque lo que no puede pasar es que caiga vidrio desde arriba.
Sobre normativa: en edificación, la seguridad frente al impacto y frente a la caída con elementos de vidrio la regula el Código Técnico de la Edificación, y las prestaciones de cada vidrio se designan mediante ensayos normalizados. Lo que exige cada caso depende del uso, la altura y la situación concreta, así que en obra la composición la fija el proyecto. Si eres el que fabrica o monta, recuerda además que la declaración de prestaciones del producto que instalas es tuya, no de tu proveedor.
Por qué esto acaba siendo un problema de gestión
Todo lo anterior explica por qué en una cristalería un programa de facturación normal se queda corto enseguida. Un mismo pedido puede llevar un laminado 3+3 para la barandilla, un templado de 8 para la mampara y dos unidades de doble acristalamiento con bajo emisivo y argón, cada cosa con su medida, su canteado, su cara y su plazo de taller.
En Squalus la composición es un dato de primera clase: se define con sus vidrios, su cámara, su gas y su intercalario, calcula el precio con las tarifas por tramos de superficie, genera la orden de corte y la etiqueta, y sale de ahí la declaración de prestaciones. Sin escribir nada de eso en un campo de observaciones.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre vidrio templado y laminado?
La forma de romper. El templado se deshace en granos pequeños de canto romo que caen, así que deja el hueco abierto. El laminado se raja pero los trozos quedan pegados a la lámina intermedia y el vidrio permanece en su sitio. Por eso donde hay riesgo de caída al vacío se usa laminado, y donde interesa resistencia al impacto sin más, templado.
¿Qué vidrio hay que poner en una barandilla?
Laminado. Es el único que, una vez roto, sigue cubriendo el hueco y evita la caída. La composición concreta depende de la altura, el uso y si el vidrio es estructural o va sujeto a una estructura, y en obra la fija el proyecto.
¿Por qué se rompe un vidrio templado solo, sin que nadie lo toque?
Por inclusiones de sulfuro de níquel que quedaron en la masa del vidrio durante su fabricación. Con el tiempo y los ciclos de temperatura se expanden y, en un vidrio con tensiones internas como el templado, provocan la rotura. Es poco frecuente pero conocido, y conviene explicárselo al cliente antes de que ocurra, no después.
¿Se puede cortar o taladrar un vidrio templado?
No. Cualquier manipulación posterior al temple rompe la pieza en el acto. Cortes, taladros, muescas y cantos se hacen antes de templar, y por eso un error de medida en templado no se corrige: se vuelve a fabricar la pieza entera.
¿El doble acristalamiento es vidrio de seguridad?
No por sí mismo: su función es aislar, térmica y acústicamente. Otra cosa es que una de sus hojas sea templada o laminada, que es lo habitual cuando la situación lo exige. La seguridad la aporta el vidrio concreto de cada cara, no la cámara.
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