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Sector vidrio

Software para carpintería de aluminio: qué tiene que hacer de verdad

5 de agosto de 2026 6 min de lectura

Una carpintería de aluminio no vende productos de catálogo: vende ventanas que aún no existen. Eso rompe cualquier programa de facturación normal, y explica por qué tanto taller acaba tirando de Excel.

El problema: cada ventana es distinta

En una tienda, un artículo tiene su precio y ya está. En una carpintería de aluminio no: el precio de una ventana depende del alto y el ancho, de la serie, del tipo de apertura, del acabado, del vidrio que lleva dentro, de los herrajes y de si hay que subirla a un cuarto sin ascensor.

Los programas de facturación genéricos no saben nada de eso. Por eso el presupuesto acaba haciéndose en una hoja de cálculo que solo entiende quien la montó, y de ahí se copia a mano al programa para facturar. Ese copiado a mano es donde se pierden las horas y donde se cuelan los errores que te comen el margen.

Lo que sí tiene que hacer el programa

  • Calcular el precio a partir de las medidas: metes alto por ancho y sale el precio, con los tramos de tarifa y los recargos por medidas pequeñas o grandes.
  • Manejar composiciones: una ventana es un conjunto (perfilería, vidrio, herrajes) y cambiar una pieza tiene que recalcular el total, no obligar a rehacer la línea.
  • Llevar el vidrio con su propia lógica: doble acristalamiento con sus cámaras, gas e intercalarios, cada uno con su tarifa.
  • Convertir el presupuesto en pedido, en orden de taller y en albarán sin volver a teclear nada.
  • Controlar el taller: qué está cortado, qué está montado y qué está pendiente de instalar.
  • Gestionar montajes: quién va, cuándo, con qué material, y que el cliente firme la entrega.
  • Facturar con Verifactu, porque desde 2026 no es opcional.

Las tres cosas que más tiempo hacen perder

Cuando visitamos un taller, casi siempre son las mismas tres.

La primera, presupuestar. Si cada presupuesto lleva veinte minutos entre buscar precios y cuadrar medidas, y salen quince a la semana, son doscientas cuarenta horas al año: seis semanas de trabajo de una persona. Con las tarifas dentro del programa eso baja a una quinta parte.

La segunda, el descontrol del taller. Sin un estado por pedido, alguien acaba yendo a preguntar a la nave, y el cliente llama para saber cuándo le montan.

La tercera, el papeleo del montaje. El montador termina, apunta en un papel, y ese papel llega a la oficina dos días después, arrugado, o no llega. Con el parte en el móvil y la firma del cliente en pantalla, la entrega queda cerrada en el momento.

¿Programa de carpintería o ERP con vidrio dentro?

Hay programas específicos de carpintería, muy buenos en el despiece de perfilería y la optimización de barras, pero flojos en el resto de la empresa: contabilidad, compras, riesgo del cliente, repartos.

Y hay ERP generalistas, buenos en la gestión pero incapaces de entender que una ventana se calcula por medidas.

Nuestro caso es el segundo tipo, pero al revés: Squalus nació en cristalerías, así que el cálculo por medidas, las composiciones de doble acristalamiento y el taller vienen de serie, y alrededor está el resto de la empresa. Muchos de nuestros clientes son carpinterías de aluminio que además trabajan el vidrio, o cristalerías que montan cerramientos.

Si tu negocio es sobre todo perfilería y optimización de barras, hay soluciones más especializadas que la nuestra en esa parte concreta. Preferimos decirlo antes que después.

Cómo saber si te compensa cambiar

  • Cuenta cuántos presupuestos haces a la semana y cuánto tardas en cada uno. Multiplica por 48 semanas.
  • Suma las veces al mes que alguien tiene que ir al taller a preguntar por un pedido.
  • Mira cuántas facturas se rehacen por un error de medida o de precio.
  • Comprueba si tu programa actual cumple Verifactu. Si no, el cambio ya no es opcional.
  • Con esos cuatro números tienes la conversación entera: si el ahorro no compensa la cuota, no cambies.

Preguntas frecuentes

¿Sirve el mismo programa para aluminio y para PVC?

Sí, siempre que el cálculo por medidas y las composiciones sean configurables. Lo que cambia entre uno y otro son las series, los precios y los herrajes, y eso son datos, no programa distinto.

¿Puedo llevar también el vidrio que compro y el que fabrico?

Sí. En nuestro caso el vidrio es el punto de partida del programa: entra como artículo con su tarifa por superficie y, si fabricas doble acristalamiento, con sus composiciones, gases e intercalarios.

¿Y el montaje en obra?

El montador ve sus avisos del día en el móvil, abre el mapa, sube fotos y recoge la firma del cliente en la pantalla. El parte de visita se genera solo y llega a la oficina en el momento, sin papeles.

¿Cuánto cuesta y cuánto se tarda en ponerlo en marcha?

Desde 75 €/mes, sin permanencia y con la migración de tus datos incluida. La puesta en marcha suele llevar entre dos y tres semanas, con tus tarifas y tus series cargadas.

¿Hablamos de tu proyecto?

Te atiende directamente quien desarrolla el software. Sin compromiso y con respuesta en 24 h.

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Cuántos metros de vidrio se facturan de verdad

Calcula los metros facturables de una pieza con el redondeo de medida y el mínimo por pieza aplicados, usando tu propia tarifa. Es la discusión más habitual con el cliente, resuelta.

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