Qué debe tener un CRM inmobiliario (y qué te van a vender que no necesitas)
Casi todos los programas del sector enseñan lo mismo en la demostración: fichas bonitas y un panel con gráficos. La diferencia entre uno que se usa y uno que se abandona a los tres meses está en otro sitio.
En una demostración de software inmobiliario todo se parece: fichas de inmueble con muchas fotos, un calendario, un panel con gráficos de colores y la promesa de publicar en portales. Sales pensando que cualquiera de los tres que has visto te vale.
A los seis meses, la mitad de las agencias que compraron uno han vuelto al Excel y al WhatsApp para lo que de verdad importa. No es porque el programa fuera malo: es porque resolvía lo que se ve en una demostración y no lo que duele un martes por la mañana.
La pregunta que separa a unos de otros
Hay una pregunta que conviene hacer en cualquier demostración, y que casi nadie hace:
«Acabo de captar un piso de tres habitaciones en esta zona, a este precio. Enséñame en pantalla a quién tengo que llamar».
Si la respuesta es abrir un buscador de clientes y ponerse a filtrar a mano, ese programa es un archivador con buena presencia. Lo que buscas es que el sistema te devuelva la lista solo, cruzando zona, tipo y presupuesto, en el momento en que das de alta el inmueble.
Esa diferencia parece pequeña y es la que decide si el programa se usa o no. Filtrar a mano se hace las dos primeras semanas; después, con prisa, se vuelve a llamar a los tres clientes que uno recuerda.
Lo que sí necesitas de verdad
Por orden de lo que más cambia el día a día en una agencia pequeña o mediana:
- Emparejamiento automático entre cartera y demanda. Lo de arriba. Es la función que convierte el programa en una herramienta de venta y no en un almacén de fichas.
- Ficha de cliente con lo que busca, no solo con su teléfono. Zona, tipo, presupuesto y qué es innegociable para él. Sin eso no hay emparejamiento posible.
- Alertas de lo que se está cayendo: visitas sin cerrar, inmuebles sin actividad desde hace semanas y fichas incompletas que están impidiendo publicar. Que salte solo, sin que nadie tenga que acordarse de revisar.
- Historial que no se pierde. Que cancelar una visita la marque en vez de borrarla, porque cuando hay que explicar por qué no se ha vendido un piso, ese rastro es todo lo que tienes.
- Permisos por rol y datos en el servidor. La gerencia ve el conjunto, cada comercial lo suyo, y la información se queda en la empresa cuando alguien se va.
- Que la web se alimente de la misma cartera. Si publicar significa volver a escribirlo todo en otro sitio, la web se quedará desactualizada. Siempre.
Lo que suena bien y casi nunca se usa
Esto no significa que sobre en todos los casos, pero conviene no pagar por ello el primer año ni dejar que decida la compra:
- Los cuadros de mando con muchos gráficos. En una agencia de cinco personas, el gerente sabe cómo va el mes sin necesidad de un panel. Y si los datos de base están mal metidos, el gráfico solo hace que el error parezca serio.
- Las firmas digitales y los flujos de aprobación complejos, si hoy no tienes un proceso que los pida.
- La aplicación móvil completa. Lo que hace falta en la calle es consultar y anotar cuatro cosas, no un programa entero en el teléfono.
- Las valoraciones automáticas de inmuebles. Suena moderno y en la práctica se corrige a mano casi siempre, porque el que conoce la zona sabe más que el algoritmo.
- La integración con veinte portales, si tú publicas en dos.
Lo de los portales, con cuidado
Es la pregunta estrella de cualquier agencia y donde más humo hay. Conviene aterrizarla en la demostración con tres preguntas concretas:
- ¿Con qué portales exactamente, y publicando o solo exportando un fichero que luego hay que subir a mano?
- ¿Está incluido en el precio o es un módulo aparte con su cuota?
- ¿Qué pasa cuando el portal cambia algo por su cuenta? Porque cambian, y entonces la publicación deja de funcionar hasta que el fabricante lo actualice.
Nuestra postura en esto: la publicación automática depende de que cada portal dé acceso a su servicio, y eso se estudia caso por caso. Preferimos decirlo así antes de contratar que prometerlo y explicarlo después.
Las preguntas que conviene hacer antes de firmar
Hazlas a todos los proveedores, nosotros incluidos. Las respuestas se parecen menos de lo que parece:
- ¿Puedo llevarme mis datos si me voy, y en qué formato? Tu cartera es tu negocio. Si la respuesta es vaga, ya sabes.
- ¿Cuánto cuesta al año con el número real de usuarios que somos? Muchos precios de escaparate son por usuario y crecen rápido.
- ¿Quién da el soporte, y en qué plazo contesta? No es lo mismo hablar con quien programa que abrir un ticket.
- ¿Podéis traer mi cartera actual, aunque esté en hojas de cálculo? Es el caso más habitual y debería ser un sí sin condiciones.
- ¿Qué pasa si necesito algo que el programa no hace? Un producto cerrado responderá que no. Uno a medida, cuánto cuesta.
Cómo lo hacemos nosotros
Nuestro sistema de gestión inmobiliaria nació resolviendo esto para una agencia real y sigue funcionando con su cartera: fichas de inmueble y de cliente, emparejamiento automático, visitas con historial, alertas y web pública alimentada desde la misma cartera.
Es un proyecto a medida con presupuesto cerrado, pero partiendo de una base que ya existe y funciona, que es lo que cambia el plazo y el riesgo frente a un desarrollo desde cero.
Y una cosa que decimos siempre: si después de contarnos cómo trabajáis vemos que no os encaja, os lo diremos. Una implantación que no encaja nos cuesta a los dos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo más importante en un CRM inmobiliario?
Que al dar de alta un inmueble te diga solo a qué clientes hay que llamar, cruzando zona, tipo y presupuesto. Si para eso hay que abrir un buscador y filtrar a mano, el programa es un archivador: filtrar a mano se hace dos semanas y luego, con prisa, se vuelve a llamar a los que uno recuerda.
¿Merece la pena pagar por la integración con portales?
Depende de cuántos uses y de si es publicación real o solo exportar un fichero que luego hay que subir. Pregunta con qué portales exactamente, si va incluido o es un módulo con cuota aparte, y qué ocurre cuando el portal cambia algo por su cuenta, porque cambian.
¿Qué funciones se pagan y luego no se usan?
Los cuadros de mando con muchos gráficos en agencias pequeñas, las firmas digitales y flujos de aprobación si no hay un proceso que los pida, la aplicación móvil completa —en la calle hace falta consultar y anotar, no el programa entero— y las valoraciones automáticas, que casi siempre se corrigen a mano.
¿Puedo llevarme mi cartera si cambio de programa?
Deberías poder, y es la primera pregunta que conviene hacer. Pide que te digan por escrito en qué formato te devuelven inmuebles, clientes, fotos e historial y en cuánto tiempo. Si la respuesta es vaga, esa vaguedad es la respuesta.
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